El humor es arriesgado y la diversión reduce la productividad son algunos de los mitos más comunes sobre el sentido del humor en el trabajo.
Hay buenos motivos para introducir más diversión en los entornos profesionales, confirmados por estudios científicos y la experiencia de empresas que han seguido esta estrategia con óptimos resultados. Y lo más curioso es que los beneficios del humor no sorprenden a casi nadie. Es algo casi de sentido común. De hecho, según algunas encuestas realizadas entre profesionales norteamericanos:
• El 97% de los ejecutivos creen que el humor es valioso en los negocios
• El 85% de los altos directivos prefieren contratar a alguien con sentido del humor
• El 84% de directores RRHH dicen que las personas con sentido del humor trabajan mejor
Pero si es así, ¿por qué entonces no se emplea el humor más a menudo de manera explícita? ¿Por qué no se imparten más cursos de formación en este tema ni se implementan más proyectos internos para fomentar la diversión? ¿Por qué imperan los formalismos, la solemnidad y el culto al ejecutivo agresivo?
La respuesta a estas preguntas es que existen una serie de temores asociados al sentido del humor, que actúan como barreras y habitualmente obstaculizan la puesta en práctica de estas ideas.
1. "El negocio es, por su naturaleza, un tema muy serio"
Este mito es el más general de todos y el primero que debemos erradicar. Y lo haremos, en primer lugar, reconociendo que es totalmente cierto. Qué duda cabe que el negocio es un tema serio, que la empresa hay que llevarla con seriedad y que debemos de ser extremadamente serios con el trabajo.
¡Por supuesto! La clave, sin embargo, está en cómo interpretar la palabra “seriedad”. Para nosotros, la seriedad bien entendida supone actuar con dedicación, compromiso, concentración, sensatez, sentido práctico y realismo. Nadie puede negar que la seriedad es una clave del éxito no sólo en la empresa sino en todas las esferas de la actividad humana.
Pero no debe confundirse esta actitud con una apariencia exterior solemne, formal o grave. No olvidemos que Emilio Aragón y Andreu Buenafuente también son empresarios de éxito . La dedicación a un proyecto y la madurez con la que se afronta son perfectamente compatibles, e incluso pueden beneficiarse enormemente del buen humor, el ingenio y la ironía.
2. “Mi vida/mi trabajo no tiene ni pizca de gracia"
Hay gente que está dispuesta a aceptar la importancia del humor en general, pero que se escudan tras la idea de que no puede aplicarse en su caso concreto. Esgrimen condiciones particulares de su situación que excluyen la diversión y la risa, ya sean personales o profesionales.
No hay duda de que el humor debe ajustarse a la situación, y que no es siempre fácil o incluso adecuado recurrir a una broma. Sin embargo, no hay nada en este mundo, o casi nada, que no tenga su lado cómico.
Los momentos difíciles son cuando más falta nos hace el humor. Cada vez hay más profesionales de la salud, por ejemplo, que consideran la risa una medicina de gran valor, al menos para el espíritu.
De hecho, probablemente sea éste el sector profesional que más interés ha mostrado por el concepto de aplicar el humor en el trabajo. Existen numerosos grupos de payasos de hospital como PayaSOSpital, Pupaclown o La Sonrisa Médica, que animan la vida a jóvenes internados y facilitan la interacción entre médicos y pacientes en situaciones muy serias.



