Aunque parezca tarea fácil, a veces no resulta tan sencillo identificar si lo que hacemos es nuestra vocación o si con esto solo queremos alimentar nuestro ego y alimentar una necesidad. En esta nota te damos algunos consejos para que identifiques tu realidad. Tomá nota.
Si bien puede haber aspectos semejantes entre el ego y la vocación, la clave está en identificar los puntos en los que difieren. A continuación, te damos una guía para que luego las sigas descubriendo por tu cuenta.
El ego y la vocación pueden tener aspectos semejantes, la clave está en identificar los puntos en los que difieren.
Mientras que tu ego teme no tener o no poder hacer algo, tu vocación le tiene miedo a no poder llegar a expresar o a ser algo. ¿Qué significa esto? Que la prioridad de tu ego es cuidar tu identidad, te impulsa a ser más fuerte y a alcanzar cada vez más objetivos.
En otras palabras, lo que quiere tu ego es que calcules tu valor basándote en tus objetivos y objetos materiales. En el caso de tu vocación, a esta no le interesa conseguir algo, sino que te muestres tal cual sos al mundo.
El ego y la vocación precisan de algo distinto para sobrevivir
El ego precisa a la ansiedad para sobrevivir, para decidir qué aspectos de tu personalidad dominarán y cuáles se intentará esconder. Tu ego será el encargado de tratar de mejorar todas tus inseguridades, pero no toma en cuenta que aquello que encuentra desagradable, puede ser una de tus mayores virtudes.
La vocación, por su lado, necesita del silencio para sobrevivir. A través de la observación, la reflexión y de escucharse a vos mismo, podrás encontrarte y descubrir qué es lo que verdaderamente querés y disfrutás hacer.

