Que levante la mano quien no conozca a alguien que se haya quedado desempleado desde el inicios de año. Cada día, con los redimensionamientos de los departamentos en las empresas y otras expresiones similares acaparan los titulares de los medios de comunicación, dándonos una idea de la magnitud del problema. Y es que el desempleo se ha convertido prácticamente en una lotería: a cualquiera nos puede tocar, sin que sirva de mucho el compromiso que tengamos con la empresa o nuestra antigüedad dentro de la misma.
Por eso, no nos queda otra que afrontar los meses de búsqueda de un nuevo empleo con optimismo. Y para ello, nada mejor que permanecer activos y adoptar hábitos que nos ayuden a crear una nueva rutina y establecer unos horarios. Por ejemplo, realizar cursos de idiomas u otro tipo de formación, sacarse ese título oficial que se resiste, apuntarse a un voluntariado, dedicar un tiempo cada día a la búsqueda de trabajo o empezar a ir a un gimnasio son iniciativas que nos ayudarán a combatir la ansiedad.
