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Defender tu labor para conservar tu empleo

En los últimos años, los despidos se han convertido en una situación habitual en numerosas empresas de nuestro país. De ahí la importancia de saber venderse ante nuestros superiores. Y es que, cuando vienen mal dadas, el marketing personal puede resultar providencial para que mantengamos nuestro trabajo.

Según dicen, no basta con que la mujer del César sea decente: también debe parecerlo. Pues bien, llega el momento de que te apliques esta misma máxima en la oficina, aunque con matices. Hoy por hoy, no es suficiente contar la mejor formación, una amplia experiencia profesional y una gran dedicación en nuestro día a día… si nadie se da cuenta de ello. Además de cuidar tu curriculum, tu imagen también merece toda tu atención.

Por lo tanto, deberías empezar a venderte, si es que todavía no lo has hecho, como si de un producto se tratara. Y ahora es cuando llega la pregunta del millón: ¿cómo hacerlo bien? Ahí van algunas recomendaciones.

1. Plantéate qué objetivos quieres conseguir en la empresa. Un ascenso, estar al frente de un proyecto interesante, cambiar de departamento, conservar tu puesto en caso de una reducción de plantilla… El límite lo pones tú.

2. Analiza tus puntos fuertes. Haz una evaluación personal y elabora una lista con tus puntos fuertes y aquellos aspectos que deberías mejorar. Esto te ayudará a conocerte y a saber cuáles son las bazas que más te conviene jugar.

3. Sé consciente de tus aptitudes y no las ocultes (aunque sin caer en la arrogancia). Muéstrate humilde, pero procura que tus logros lleguen a oídos de las personas más influyentes de tu departamento. Para ello, nada mejor que trabajar competencias como la empatía o la comunicación.

4. Diferénciate. Por muy bueno que seas, ¿de qué te servirá si no aportas ningún valor añadido respecto a tus compañeros? En un momento en el que cada vez apostamos por la formación, no es extraño que tus colegas de trabajo tengan una preparación igual o incluso superior a la tuya. Ante esta situación, tienes dos tareas pendientes: por un lado, seguir mejorando y especializándote en cursos que se adapten a tus necesidades profesionales, y por el otro, buscar y explotar aquellas características que te hagan destacar sobre el resto.

5. Mejora tu formación. Que hayas llegado lejos no quiere decir que puedas permitirte el lujo de quedarte allí, y mucho menos en el momento actual. ¿Acaso tus compañeros más preparados no intentarán mejorar? Ya sea realizando un máster o un posgrado, o bien perfeccionando tu nivel de idiomas, siempre debes estar abierto/a a ser más competitivo.

6. Cuida en todo momento tu imagen personal. Desde la indumentaria a los pequeños detalles (por ejemplo, hacer habitualmente llamadas personales en el horario laboral), todo suma. Si ya has conseguido el reconocimiento que persigues entre tus superiores, deberás trabajar como mantenerlo. Como si de una planta se tratara, tu reputación se marchitará si no la riegas. Y ten por seguro que no puede mantenerse por sí sola. ¡Ánimo!

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Información publicada en: http://www.quecursar.com

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