Una buena actitud es fundamental para triunfar en la entrevista de trabajo. De tu actitud dependerá en buena medida el éxito o el fracaso de tus aspiraciones. Sin embargo, al contrario de lo que muchas veces se cree, una actitud serena y sumisa no es siempre la más adecuada. Debes aprender a distinguir lo que busca el entrevistador y responder a sus expectativas.
Por norma general, la actitud del entrevistador durante la entrevista puede ser: agresiva, cordial, amena, inconexa o silenciosa. En cada caso, debes aprender cómo responder, como actuar.
Aquí te dejamos algunos consejos:
Aquí te dejamos algunos consejos:
Agresiva: en ocasiones el entrevistador trata de desestabilizar al candidato, presionándole y haciéndole tambalear psicológicamente a través de la intimidación con preguntas o el uso de las contradicciones hasta encontrar sus puntos débiles y su reacción a situaciones de presión.
La intimidación es la clave. La mejor respuesta en este caso es el autocontrol, la seguridad y la confianza. No permitas que te intimiden.
Cordial: otras veces, el encargado de selección se presenta muy abierto, invitando al candidato a expresarse con la mayor libertad posible sobre todos los temas o tópicos que desee.
De esta forma, al entregar el control al entrevistado, el entrevistados logra que el candidato les lleve a sus puntos de interés, dejándole entregar tanta información como desee, y consiguiendo así que hable más de la cuenta y se recabará a continuación la información relevante.
De esta forma, al entregar el control al entrevistado, el entrevistados logra que el candidato les lleve a sus puntos de interés, dejándole entregar tanta información como desee, y consiguiendo así que hable más de la cuenta y se recabará a continuación la información relevante.
El mejor consejo en estos casos es medir nuestras palabras, ateniendonos al discurso general que hemos preparado antes de entrar a entrevista. Sigue los puntos concernientes a tu trabajo y aporta la información personal realmente importante para el trabajo.

