Sin dudas, todas estas tareas pueden resultara
agobiantes para los trabajadores independientes, pequeños o potenciales
empresario que se encuentran abocados a otras prioridades: sus propias
funciones profesionales.
Algunos cambios sencillos pueden hacer de los días jornadas más provechosas para optimizar el tiempo y no perder dinero, algo que los propietarios de pequeños negocios no pueden permitirse.
Es fácil encontrarse en modo reactivo y abrumado por una lista de montaje de “cosas por hacer” (claro, si has tenido tiempo para escribir una).
La primer recomendación para disponer de “más tiempo” es cortar el cordón umbilical del correo electrónico, el móvil y las redes sociales para dejar de estar “tan disponible”.
El constante control y respuesta a mensajes de correo electrónico o notificaciones de las redes sociales son patrones que se repiten en los trabajadores a los que “no les alcanza el tiempo”.
Algunos cambios sencillos pueden hacer de los días jornadas más provechosas para optimizar el tiempo y no perder dinero, algo que los propietarios de pequeños negocios no pueden permitirse.
Es fácil encontrarse en modo reactivo y abrumado por una lista de montaje de “cosas por hacer” (claro, si has tenido tiempo para escribir una).
La primer recomendación para disponer de “más tiempo” es cortar el cordón umbilical del correo electrónico, el móvil y las redes sociales para dejar de estar “tan disponible”.
El constante control y respuesta a mensajes de correo electrónico o notificaciones de las redes sociales son patrones que se repiten en los trabajadores a los que “no les alcanza el tiempo”.
En
cambio de estar todo el día conectado con estos medios de comunicación,
haz espacio en tu agenda dos veces al día para revisar y clasificar tus
correos y mensajes importantes.
Si eres empleado o dependes de un jefe, supervisor o alguien que te asigna tareas; organízate en torno a tus necesidades (laborales / profesionales), no en lo que otras personas quieren pues, a menudo, las prioridades de otros no son realmente importantes ni se corresponden con el etiquetado de “urgente” que colocan a sus correos electrónicos.
Si eres empleado o dependes de un jefe, supervisor o alguien que te asigna tareas; organízate en torno a tus necesidades (laborales / profesionales), no en lo que otras personas quieren pues, a menudo, las prioridades de otros no son realmente importantes ni se corresponden con el etiquetado de “urgente” que colocan a sus correos electrónicos.
De
manera que, si tienes que preparar una Declaración Jurada antes de Fin
de Año y tu jefe / socio te indica que es “urgente” mandar correos de
salutación a los clientes, debes priorizar lo que es realmente
importante.
Claro que, a la hora de clasificar lo importante, lo urgente y lo que puede esperar las subjetividades entran en juego y es difícil asignar prioridades con el mismo criterio. Para ello nada mejor que usar el resultado final de las tareas a ejecutar.
Cuando la gente pierde de vista sus objetivos principales, comienza a postergar las tareas menos importantes como la investigación mercados o posibilidades de expansión de un negocio, pues tratan de concentrarse en producir ingresos / vender más / cobrar.
Ciertamente, vender y cobrar son tareas de alta prioridad y que se traducen en un beneficio directo pero las tareas suprimidas o postergadas eternamente podrían mejorar el retorno de la inversión sin tan solo le brindáramos 1 hora de planificación a la semana.
Los propietarios de pequeñas empresas a menudo tratan de hacer todo ellos mismos con el pensamiento de que aportan calidad y es, en realidad, una falsa economía que puede conducir al desgaste o la ruina financiera y acaban siendo empresas que se agotan en perseguir su cola, explotando su negocio hasta desgastarlo, ser superado por la competencia o quedar fuera de la moda.
Claro que, a la hora de clasificar lo importante, lo urgente y lo que puede esperar las subjetividades entran en juego y es difícil asignar prioridades con el mismo criterio. Para ello nada mejor que usar el resultado final de las tareas a ejecutar.
Cuando la gente pierde de vista sus objetivos principales, comienza a postergar las tareas menos importantes como la investigación mercados o posibilidades de expansión de un negocio, pues tratan de concentrarse en producir ingresos / vender más / cobrar.
Ciertamente, vender y cobrar son tareas de alta prioridad y que se traducen en un beneficio directo pero las tareas suprimidas o postergadas eternamente podrían mejorar el retorno de la inversión sin tan solo le brindáramos 1 hora de planificación a la semana.
Los propietarios de pequeñas empresas a menudo tratan de hacer todo ellos mismos con el pensamiento de que aportan calidad y es, en realidad, una falsa economía que puede conducir al desgaste o la ruina financiera y acaban siendo empresas que se agotan en perseguir su cola, explotando su negocio hasta desgastarlo, ser superado por la competencia o quedar fuera de la moda.
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Información publicada en: http://www.buscarempleo.es
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