Desde la fobia a los payasos
(coulrofobia), a los espacios cerrados (claustrofobia), e incluso al
número trece (triscadecafobia), las personas han sufrido de temores
irracionales que han sido registrados desde la antigüedad. Sin embargo,
puede afectar el desarrollo de una empresa como el temor a tomar
decisiones.
El
autor Edmund J. Bourne define la fobia como un trastorno de salud
emocional que se caracteriza por un miedo intenso y desproporcionado
ante objetos o situaciones concretas. Las fobias son miedos irracionales
a enfrentar algo que tienen una raíz en problemas más complejos
albergados en el subconsiente.
La
decidefobia, el temor cerval a tomar decisiones, es un término acuñado
en 1973 por el filósofo Walter Kauffman para explicar el “miedo a la
autonomía”. Más que nada, define el temor que se tiene a equivocarse
cuando se elige algo y a siempre tener la duda de saber si se escogió la
opción correcta.
Este
problema se da en todos los rangos de trabajo y no sólo en los niveles
medios, incluso puede darse en representantes de gobierno, ya que no es
una cuestión laboral per se, sino una problemática personal.
El
especialista señala que muchas veces nosotros mismos nos generamos este
miedo y permitimos que otras personas decidan por nosotros mismos. Es
el temor a implementar cambios en la vida, el trabajo, la empresa y todo
lo que te rodea tomando una decisión que puede o no ser la correcta.
Palabras
como decisión, miedo, elección, frustración, cursos de acción,
etcétera, identifican las barreras que impiden tener una certeza en lo
que hacemos y con lo que decidamos.
La
decidefobia en el desarrollo organizacional puede afectar las cuatro
fases que debe tener una buena decisión:
1. Detectar los problemas que
puedan afectar el desarrollo de una empresa y tomar decisiones correctas
para solucionarlas.
2. Los planes a seguir para desarrollar estructuras
que fortalezcan a la empresa sin miedo a tomar decisiones equivocas.
3. Implementación y ejecución de estos planes.
4. Evaluación del
cambio.
De
acuerdo con EMagister, una buena toma de decisiones permite vivir
mejor, da control sobre la vida propia y el ámbito laboral, aleja de
frustraciones que se dan cuando no decides, y te convierte en
participante activo de la vida de la empresa.
Por
el contrario, elegir se vuelve complicado cuando nuestras emociones son
inestables, cuando tenemos estrés, angustia o depresión, o incluso en
los momentos de crisis.
Existen
muchas razones por las que una persona puede desarrollar esta fobia.
Según Kauffman puede deberse a un miedo a la responsabilidad que implica
elegir una opción y descartar las otras, el temor a las consecuencias o
simplemente una aversión personal a la confrontación.
¿CÓMO MANEJAR ESTA FOBIA?
Primero
que nada, si crees que este problema está fuera de tu control, lo mejor
es recurrir a la ayuda de un terapeuta que te de la guía especializada
que necesitas.
E Magister recomienda los siguientes pasos para empezar a tomar decisiones concretas y así ganar control personal:
1. Toma la primera decisión y no te detengas
2.
Decidir implica poner orden mental, involucra la resolución de
problemas.
Busca la solución de los problemas, pero no te enfrasques en
las cuestiones triviales que nada sirven para solucionar la cuestión.
3. Decídete a cambiar si te sientes insatisfecho con tu vida.
4. Sé optimista.
5. No actuar ni demasiado prudente, ni demasiado confiado al decidir.
6. No delegues tus decisiones ni hagas que otros las tomen por ti.
7. No te rindas ante ninguna adversidad.
8. Decide lo que quieres para ti; evita dejarte llevar por el "qué dirán".
9. Recuerda que generalmente las respuestas a los problemas están en las cosas lógicas y sencillas (Regla de Occam).
10. Actúa, no esperes a que los cambios se den por si mismos.
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Información publicada en: http://www.altonivel.com.mx
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